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sábado, 5 de octubre de 2013

Una tarde de buena vibra. Por Claudia Ainchil


Es martes, un día de semana donde el clima parece un enorme terraplén húmedo que invade. El segmento frío ocasiona que los pelos se ericen y se pongan en posición de combate.
Cierta Biblioteca llena de música, estantes de libros muy ordenados, y dos enormes arañas colgantes atrapan mi visión. Acordes vivaces resuenan para poner al espíritu en movimiento. Una especie de chiflido invisible atrae. Son rostros nuevos  quienes preparan los libros que cada participante va a recibir.

De repente pareciera que de los balcones de la Biblioteca Pública Esteban Echeverría emergen líneas cautivas. Imaginan. Quieren ser acariciadas por reales yemas humanas, salir de esa quietud acostumbrada. Adormecimiento que provocan las estatuas cuando el búho aguza los sentidos.

Pedro Magallanes, Buenos Aires, 1989, “escribir el mensaje/ en un idioma/ que nadie entienda/ tapar la botella/ verla alejarse”.

Apenas una mosca asoma, su murmullo penetra sigilosamente en este espacio de la Legislatura porteña, y son los integrantes del V Festival de Poesía Joven Argentina quienes toman el micrófono.

Pamela Stemberger, 1987, Salta, “Ella se come su piel muerta/ y pide perdón. / Una señorita no debe/ andar con la vida a la miseria”.

APOA, Asociación de Poetas Argentinos, los reunió congregándolos en un encuentro llamado “La Juntada”. Zumbando hacen oír sus voces en una amplia sala.

Quien abrió el evento fue el poeta y narrador argentino Eugenio Mandrini, ganador en el 2008 del Premio Olga Orozco.

“La poesía sirve para revelar  las eternas obsesiones de los hombres (…) la muerte, el amor, la locura, Dios, la infancia (…) Lo importante en la poesía sigue siendo el misterio. Se manifiesta desde el autor hacia la inspiración. Ahí radica el misterio”-dice Mandrini.

Explica que uno de los grandes temas es el arte poética, consiste en tratar de penetrar el fondo. Y sus poemas nos hacen sentir como en casa, “En mi almohada hay un tigre./Todo tigre es un poema feroz”.  Está sentado leyendo frente a una mesa larga.

Apenas corre el tiempo la tarde va adquiriendo una tonalidad parecida al oleaje que traen los puertos desconocidos y a la vez conocidos, como una reminiscencia. Olor adherido al corazón cuando las miradas se encuentran.

Luz Ciccone nació en Lomas de Zamora en 1995, “Unas cuantas heridas/ sobre mi cuerpo acostado/ en la tierra/ el diablo es rojo por la sangre/ derramada/ el dolor nos obliga/ a querer nacer de nuevo”

Marianela González López tiene 24 años, es de San Luis, “Se desenroscó la cabeza y corrió a buscarla,/ Llevaba tanto alejándose de lo inevitable”.

En el prologo de la Antología de este Festival, Dardo Solórzano dice: “La Asociación de Poetas Argentinos se subleva desde la palabra que es en sí principio de la creación y nos congrega en este encuentro que denominó “La Juntada” nombre que encierra un profundo universo simbólico y de ideales (…) solo la voz indómita de estos jóvenes poetas nos dará las palabras que harán libre a nuestro pueblo”.

Federico Llera nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1989, “¿Dónde están las mujeres de los afiches publicitarios?/ Y ¿Por qué todavía no saben mi nombre”.

Julia Enriquez es de Rosario, Santa Fe (1991), “ahora solo me quedan pensamientos incompatibles/ poemas que se contradicen”.

Ante cada poeta que se presenta y lee una sacudida interna toca con la varita los oídos atentos de la Sala que comenzó vacía y con el correr de los minutos fue llenándose.

Victoria López Vera nació en Tucumán en 1989, “Entre los hombres y yo existe un vastísimo campo de plantaciones de espantapájaros, que lo único que tienen de humano es un corazón repartido entre todos”.

Ezequiel Gutiérrez, Buenos Aires,1990, “Mis brazos no alcanzan/ para llegar al fondo/ de este pozo/ profundo/ como el deseo”.

Poesía en la Legislatura porteña. Un ámbito en donde los legisladores de la Ciudad de Buenos Aires debaten. Donde la política es protagonista. Y de repente apareció la poesía, arriba, abajo, dando mordiscos a la estructura establecida. Un aire firme, esparciendo el poder de la palabra. Abarcándolo todo.

Juan Papasidero, nació en Buenos Aires en 1995, “Perderme entre los laberintos de tu ausencia/ arrancarme uno a uno los recuerdos de vidrio/ y los de papel “.

Cecilia Toconás, de Salta, 1987, “Nadie te dice que/ Los manicomios tienen un olor/ A masoquismo/ Hay que salir y experimentar/ Todo aquello que no te dicen”.

Gustavo Zúñiga, Rio Negro, 1988, “Alguien en aquella estrella me mira a mi”.

Gabriela Gangone, nació en Coronel Suarez en 1986, “Quisiera/ ir a la luna./ Pero desde/ la luna,/la luna no/ se ve en/ el cielo/ se ve en/ la tierra…”.

Martin Di Benedetto es de Chubut, y tiene 27 años, “En este mar de carne/ y palos vacios de agua madre/ es donde el diluvio se llama escupir en otro sexo, /donde andan corriendo desnudos/ con la ultima vergüenza en migajas”.

Estos son solo algunos nombres que conforman la Antología, hay muchos más.

En http://apoalajuntadapoesia.blogspot.com.ar/ se puede acceder a otros poetas que intervinieron en el Festival de Poesía y en la Antología que editaron. Para comunicarte con APOA La Juntada Poesía y enviar textos escribir a: apoa.lajuntadapoesia@gmail.com

Voces de todo el país que nacieron en democracia.Palabras cruzando,  entretejiéndonos.

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